Liquen escleroso
Enfermedad inflamatoria crónica de la piel de la vulva y la zona anal, más frecuente tras la menopausia, que requiere tratamiento médico y seguimiento a largo plazo.
El liquen escleroso es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que afecta sobre todo a la vulva y a la zona perianal. Es más frecuente después de la menopausia, aunque puede aparecer a cualquier edad. No es una infección ni se contagia y, con un tratamiento adecuado, sus síntomas suelen poder controlarse.
- Diagnóstico
- Clínico, con biopsia si hay dudas
- Tratamiento de base
- Corticoide tópico
- Láser FemiLift
- Complemento, según valoración
- Seguimiento
- Periódico y a largo plazo
¿Qué es el liquen escleroso?
Su causa no se conoce del todo; se relaciona con mecanismos autoinmunes y con factores hormonales y genéticos. La piel afectada se vuelve fina, blanquecina y frágil, y con el tiempo pueden producirse cambios en la anatomía de la vulva, como la reducción de los labios menores o el estrechamiento de la entrada de la vagina.
Además, se asocia a un pequeño aumento del riesgo de cáncer de vulva, por lo que el control periódico forma parte del propio tratamiento.
¿Cuándo consultar?
- Picor intenso y persistente en la vulva o el ano, a menudo peor por la noche.
- Escozor, ardor o sensación de irritación.
- Placas blancas, fisuras o pequeñas heridas por el rascado.
- Dolor durante las relaciones sexuales o al orinar.
Cómo es el tratamiento
Valoración previa. El diagnóstico suele ser clínico, tras explorar la vulva con detalle. Si el aspecto no es típico, si hay zonas engrosadas o si la respuesta al tratamiento no es la esperada, tomamos una biopsia.
Tratamiento médico. La primera elección son las pomadas de corticoide de alta potencia, con una pauta inicial diaria que después se espacia hasta una dosis de mantenimiento. Se complementa con emolientes, una higiene suave sin jabones irritantes y ropa que no roce.
Láser FemiLift. En casos seleccionados, nuestros ginecólogos pueden proponer sesiones de láser CO2 fraccionado con la plataforma FemiLift, de Alma Lasers, como complemento para aliviar el picor, la sequedad o mejorar el aspecto de la piel. La evidencia científica sobre el láser en esta enfermedad es todavía limitada y los estudios comparativos no lo sitúan como sustituto del tratamiento tópico, por lo que se plantea junto a él y no en su lugar.
Resultados y cuidados posteriores
El objetivo es controlar los síntomas, frenar la progresión de los cambios en la piel y detectar a tiempo cualquier lesión sospechosa. Es una enfermedad que puede tener brotes, así que lo habitual es mantener el tratamiento de mantenimiento y las revisiones durante años.
Tras una sesión de láser puede haber enrojecimiento, escozor o una inflamación leve durante unos días. Una infección activa, una lesión sin diagnosticar o el embarazo, entre otras situaciones, pueden contraindicar el láser; el médico lo revisará contigo. Si además notas sequedad relacionada con la menopausia, puede interesarte la página sobre el síndrome genitourinario de la menopausia.
Preguntas frecuentes
No. No es una infección ni una enfermedad de transmisión sexual, y no se transmite a la pareja.
Es una enfermedad crónica. Con tratamiento los síntomas suelen controlarse bien, pero puede haber brotes y es necesario mantener el seguimiento.
No se recomienda. El tratamiento de base es el corticoide tópico; el láser, cuando se indica, se utiliza como complemento y siempre dentro de un plan de seguimiento.
Depende de tu evolución. Una vez controlada la enfermedad, lo habitual es una revisión periódica, y además siempre que notes una herida que no cicatriza, un bulto o un cambio en la piel.
Información orientativa. La indicación, el número de sesiones y los resultados dependen de cada persona y se valoran siempre en consulta médica.
Estudio previo individualizado antes de cualquier tratamiento.
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